Tabaquismo y alergia: malos compañeros

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La nicotina no está recomendada para la salud en ninguna situación ni para ninguna persona, eso está más que claro. Pero si además la persona que fuma sufre algún tipo de alergia respiratoria el problema será aún mayor. El efecto irritante del humo del tabaco en las mucosas respiratorias hace que el paciente tenga una mayor exposición a los alérgenos, por ejemplo.

Ese no es el único perjuicio que los cigarrillos causan a las personas con alergia. El tabaco provoca que el paciente tenga una mayor resistencia a los antihistamínicos y que los alérgenos se mantengan más tiempo en la mucosa respiratoria. Estos efectos contribuyen a que los síntomas de la rinitis alérgica como los estornudos, la irritación nasal, el lagrimeo o la congestión sean más molestos debido a su intensificación.

No solo los alérgicos que mantienen el cigarrillo entre sus dedos se ven perjudicados por los efectos del tabaco: los fumadores pasivos también pueden verse afectados por el humo del tabaco. Aunque de manera menos intensa, los síntomas de su alergia pueden recrudecerse y está cerca de una persona que está fumando.

Claramente el tabaco no beneficia en ningún caso al enfermo de alergia y lo más recomendable es que busque alguna manera efectiva para librarse de su adicción si no quiere que su afección empeore. El médico puede ser de gran ayuda en este proceso.

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